¿Acaso no habeis oido el zureo de las palomas tocando a fiesta?,
llegaron hasta mi ventana casi al despertar el día gritando vuestros
nombres, los dejaron como regalo en el alfeizar de mi ventana,
atados con matitas de romero, espliego y laurel que aromaban
vuestros versos, vuestra palabra que amo
Os quiero amigos mios
C. Parra